El arte inclusivo son todas aquellas disciplinas artísticas que trabajan la inclusión en los lugares más recónditos del alma humana.
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3/5/26

El llavero, respetable público. Manu Medina


Hay momentos en los que uno se detiene a observar el panorama cultural y descubre que el teatro, lejos de estar encerrado entre cuatro paredes de terciopelo rojo, es una fuerza indomable. Se escapa por las rendijas de lo cotidiano, se filtra en las calles y respira en cada rincón donde alguien decide contar una historia.

Esa es, precisamente, la magia de la Academia de las Artes Escénicas: su capacidad para abrazar una diversidad que no entiende de límites. Siempre he sostenido la firme creencia de que existe más teatro fuera de los escenarios convencionales del que solemos admitir. Porque las artes escénicas no son —ni han sido nunca— un privilegio exclusivo para el deleite de unos pocos; son una actividad inherente a nuestra especie, un pulso vital que late en todos los estratos de la sociedad.

En este ecosistema, la labor de visibilización que realizas, Emilio, se vuelve imprescindible. Existe una necesidad casi biológica en el ser humano de extrapolar la realidad, de narrar el día a día de la humanidad transformándolo en algo bello, pero también en algo que denuncie y anuncie las verdades de nuestra raza. Debemos potenciar estas actividades, porque son el espejo donde nos reconocemos.

Es aquí donde entra en juego ese regalo llamado "El Llavero". Más que un programa de radio cultural dramatizado, es una caja de herramientas para el espíritu. Lográis algo complejo y necesario: ofrecer llaves culturales a través de la sátira y el ingenio.

Vuestro recorrido es inmenso, y en cada entrega lográis regar con humor disciplinas tan variadas como:

Todo esto, sumado a entrevistas profundas y una visión crítica, conforma una propuesta que cumple a la perfección con la misión de democratizar la cultura. Gracias por recordarnos que el arte está vivo, que nos pertenece a todos y por entregarnos, cada día, una nueva llave para entender el mundo.

2/5/26

Estreno de "Lo siento", en la sala TARAMBANA, Manu Medina


domingo   24 de mayo19:00h SALA Tarambana
En el centro del escenario habita Rico, un títere entrañable cuya vida es un lienzo de inocencia hasta que se topa con el frío muro de la discriminación. En esta pieza teatral, la odisea interna de Rico no se narra solo con palabras, sino a través del antiguo poder de las máscaras griegas, que funcionan como espejos de una realidad universal: Rico es, en esencia, cada uno de los actores atrapados tras esas máscaras, y Rico puede ser cualquiera de nosotros.

La obra nos sumerge en un viaje emocional coreografiado por más de 15 artistas. Cuando el rechazo aparece, la máscara de la Tragedia se apodera de la escena, arrastrando a Rico —y a los intérpretes que le dan vida— por un torbellino de ira, miedo paralizante y una tristeza profunda. Es un mundo donde los cuerpos hablan y las voces de quienes están bajo la máscara revelan las verdades más crudas del corazón humano a través de palabras que, aunque parezcan sin sentido, explican la obra entera. Sin embargo, la narrativa da un giro poético con la llegada de la primavera. A través de la ventana, el vuelo de unos pájaros actúa como el catalizador de un cambio profundo: el peso de la máscara del dolor cede para revelar la de la Comedia y el asombro. Al final, descubrimos que la identidad de Rico se multiplica en cada rostro sobre el escenario, demostrando que la alegría es una fuerza colectiva y un acto de resistencia.

"Lo Sentimos" es más que una obra; es una guía de inteligencia emocional que utiliza la música y la poesía corporal para celebrar la diversidad. Un montaje familiar que nos recuerda que, más allá de cualquier etiqueta, la aceptación es la llave que libera al ser humano de su propia máscara, iluminando el alma y expandiendo nuestra comprensión de la riqueza que habita en todos.

22/4/26

El enigma de "Mono" Manu Medina

El enigma de "Mono"

En el proceso de creación escénica existe un umbral donde la técnica desaparece para dar paso a la unidad espiritual de la pieza. El espectáculo "Mono", la más reciente producción de la compañía Aspaviento Teatro de Ciudad Real y bajo mi dirección, se sitúa precisamente en ese punto de confluencia. Su propuesta no se entiende como una simple suma de partes, sino como un ecosistema de narrativas entrelazadas que respiran al mismo ritmo bajo el concepto de la sinestesia teatral: un estado donde cada lenguaje —luz, cuerpo o sonido— deja de ser un accesorio para convertirse en un narrador.

La polifonía de las dramaturgias

Para que un espectáculo alcance su máxima potencia, es imperativo que las distintas capas de sentido jueguen en el mismo tablero. En "Mono", esta cohesión se articula a través de pilares fundamentales que van desde lo sensorial hasta lo estructural:

Dramaturgia o relato corporal: El cuerpo del intérprete no solo ocupa el espacio; lo escribe. La narrativa física se convierte en el motor primario, traduciendo en movimiento aquello que las palabras no alcanzan a nombrar.

Dramaturgia o relato del espacio sonoro: El sonido deja de ser un acompañamiento para transformarse en atmósfera y personaje. Es un relato invisible que guía la emoción y dicta el pulso del tiempo escénico.

Dramaturgia o relato escenográfico: El espacio habla. La disposición de los objetos, los volúmenes y la arquitectura de la luz conforman una geografía que condiciona y potencia el conflicto dramático.

Dramaturgia o relato textual: La palabra actúa como el tejido conector y el mapa conceptual que otorga dirección a los impulsos sensoriales de las demás áreas.

El Engranaje de la Creación

Esta arquitectura creativa no se sostiene sola; requiere de una base logística y artística impecable. La solidez de "Mono" nace desde la gestión de las necesidades reales de producción y se moldea mediante una ayudantía de dirección precisa y una dirección de espectáculo que sabe amalgamar cada visión. Todo ello descansa sobre un casting inicial meticuloso, donde la elección de los intérpretes se ha ajustado con total fidelidad a la esencia de los personajes.

El éxito de la sinergia profesional

La verdadera magia de esta pieza reside en que todas estas dimensiones confluyen en una misma estética y un solo objetivo. No hay competencia entre lenguajes, sino un diálogo constante. Las distintas narrativas y argumentos juegan en el mismo patio de recreo, alimentándose mutuamente para construir una experiencia inmersiva.

Este equilibrio es posible gracias a un valor humano fundamental: el respeto y la responsabilidad entre los creadores. Los profesionales de cada área han sabido focalizar su talento en favor de la obra, subordinando el ego individual a la necesidad colectiva. Cuando el diseño sonoro comprende el esfuerzo del cuerpo, cuando la luz abraza el texto y cuando la dirección unifica estos pulsos, el resultado es una obra viva.

Por todo ello, la experiencia que propone Aspaviento Teatro con "Mono" no es solo un ejercicio de rigor técnico, sino una pieza destinada a resonar con fuerza en el público. 

Me atrevo a afirmar, sin titubeos, que estamos ante un éxito rotundo.

Manu Medina

12/4/26

Cuando la diferencia irrumpe en el escenario. Manu Medina

Fotos Pepe

El silencio se adueña de la sala mientras el polvo baila bajo el primer foco de la tarde. Durante siglos, este espacio pretendió ser un espejo de la humanidad, pero era un espejo de bordes rectos y reflejos uniformes, un cristal que solo devolvía una imagen pulida y previsible. Sin embargo, hoy algo ha cambiado. El cristal se ha quebrado y, a través de sus grietas, la luz comienza a filtrarse con una intensidad desconocida.

En este rincón del mundo, donde la inclusión no es una etiqueta sino una presencia latente, la diferencia ha dejado de esconderse en los camerinos. Ya no se trata de un "obstáculo" que el actor deba pulir o que la dirección deba disimular tras el decorado. Al contrario: aquí la diferencia se sube a las tablas con orgullo, convirtiéndose en la madera misma de la que está hecha la obra.

En el teatro inclusivo, la diferencia sí se nota, pero se nota precisamente donde debe: sobre el escenario.

Al alzarse el telón, lo primero que golpea al espectador es la verdad del cuerpo. Los movimientos ya no son ecos de una coreografía geométrica y ensayada hasta la extenuación para buscar la perfección. Son, en cambio, un lenguaje vital. Cada gesto es un testimonio de resistencia; cada paso, una declaración de autenticidad. El cuerpo no intenta ser otro, sino que expande los límites de lo que entendemos por presencia escénica.

Pronto, el ojo acostumbrado al orden tradicional experimenta una sacudida: es la ruptura de la simetría. Donde antes buscábamos la repetición y la armonía clásica, ahora encontramos una belleza asimétrica. Es un ritmo inesperado, una composición visual que desafía la mirada perezosa del público y lo obliga a redescubrir el espacio. No hay error en la asimetría, hay una nueva estética, una honestidad que nace de lo singular.

Y entonces, llega el sonido. No es una sola melodía, sino el eco de la voz propia. Las palabras, las mismas que se han escrito mil veces, cobran un peso gravitatorio distinto. No suenan igual en todas las gargantas; el dolor, el amor y la esperanza encuentran matices nuevos en cadencias diversas. Nos recuerdan que no existe un manual único para narrar lo que sentimos.

Al final, cuando el aplauso rompe la última pausa, queda una certeza flotando en el aire del teatro: el escenario jamás fue diseñado para la normalidad. Es, por naturaleza, el templo de la extraordinaria singularidad. Cuando las luces se encienden, lo que el espectador percibe no es la limitación, sino la expansión radical del arte. La diferencia no levanta muros entre la platea y los actores; al revés, nos une en la comprensión de que el teatro —como la vida misma— solo alcanza su verdadera plenitud cuando es capaz de abrazar todas nuestras realidades.

31/3/26

Las comparaciones no dan vida, Manu Medina

Máscara del espectáculo "Lo siento" Rechazo.

Las personas vivimos atrapadas en una arquitectura de espejos enfrentados. Desde que tenemos conciencia, el mundo nos empuja a definirnos mediante etiquetas binarias que parecen inamovibles: guapos o feos, altos o bajos, brillantes o mediocres. Sin embargo, estas palabras son cáscaras vacías si no nos detenemos a preguntar: ¿con respecto a quién establecemos ese juicio? La valoración propia suele ser un espejismo, una imagen distorsionada que depende por completo del marco de referencia —ajeno y arbitrario— que decidamos aceptar como verdad en algunos casos y en otros lo confrontamos.

Cuando convertimos al "otro" en nuestra vara de medir, la ecuación vital siempre arroja un resultado fallido. Terminamos atrapados en una oscilación pendular: o caemos en una vanidad desbordada al creernos superiores, o nos hundimos en la angustia de sentir que jamás alcanzaremos la "talla" que la sociedad nos impone. En el vasto territorio de la diversidad, este ejercicio de comparación no es más que un camino hacia el sufrimiento estéril. Es una lucha contra una sombra que no nos pertenece.

Todo este escenario cambiaría de forma radical si lográramos desplazar la mirada. Imagina por un momento que el éxito no consistiera en ser el mejor de un ranking, sino en alcanzar el máximo grado de satisfacción interna con lo que hacemos y con quiénes somos. Al hacerlo, descubrimos una verdad tan sencilla como revolucionaria: no somos mejores ni peores, somos ÚNICOS.

Esta singularidad no es solo un privilegio, es una responsabilidad. Al reconocer que eres irrepetible, te liberas del peso muerto de la competencia social. Entiendes que no existe —ni ha existido en los siglos pasados, ni existirá en los venideros— un ser que replique con exactitud tu esencia, tu mirada o tu historia. No solo se trata de "mí", sino de "ti", de él y de ella; cada persona que cruzamos en el camino es un universo sin duplicados. Al aceptar que somos naturaleza irrepetible, dejamos de ser piezas de un molde industrial para convertirnos, por fin, en los protagonistas de nuestra propia experiencia.

Este conflicto alcanza su punto más crítico en el entorno artístico. El arte, que por definición debería ser la expresión más pura de la subjetividad, se ve a menudo contaminado por sistemas de medición externos: premios, ránkings y estándares de "perfección" técnica que intentan domesticar el talento. Cuando un creador empieza a medirse con sus pares, el proceso creativo se intoxica. La vanidad empieza a perseguir el aplauso fácil para sentirse validada, o la inseguridad levanta muros que bloquean la obra al sentir que no se iguala la maestría ajena.

En el mundo de la diversidad, imponer estos cánones es una forma de violencia invisible. Si evaluamos una obra basándonos únicamente en cuánto se acerca a un modelo preestablecido, estamos cometiendo el error de ignorar la potencia estética de lo singular. El valor de un intérprete sobre el escenario, o de un creador frente al lienzo, no reside en su capacidad para actuar como una copia fiel de un maestro, sino en su presencia irrepetible.

Si sustituimos la jerarquía del "mejor" por el compromiso con la propia visión, el entorno artístico deja de ser un campo de batalla para transformarse en un espacio de revelación. El verdadero éxito no radica en ser el más dotado del gremio, sino en alcanzar ese grado de honestidad donde lo que hacemos coincide plenamente con lo que somos.

Al final de la jornada, debemos recordar que la técnica se puede estudiar y los recursos materiales se pueden comprar, pero SER ÚNICO es un capital que nadie puede arrebatarte porque nadie más lo posee. En el arte, como en el viaje de la vida, no estamos en una carrera contra los demás. Nuestra única tarea verdadera es profundizar en esa huella personal, en ese trazo único que nadie más ha dejado —ni dejará jamás— en la historia de la creación.


29/3/26

Bueno o malo, menuda tonteria. Manu Medina

Máscara del espectáculo "Lo siento" de ACTU.

El teatro inclusivo no puede ser analizado bajo la dicotomía simplista de "bueno" o "malo", ni encasillarse en las etiquetas convencionales de "profesional" o "amateur". Su verdadera naturaleza no reside en el producto final como fin absoluto, sino en la priorización de los procesos. Al integrar el concepto de inclusión, el eje artístico se desplaza hacia una dimensión social, buscando transformar las estructuras de la comunidad y fomentar una participación equitativa.

Aplicar juicios de valor tradicionales sobre el talento de los intérpretes resultaría contraproducente, ya que implicaría etiquetar a las personas con discapacidad bajo los mismos estigmas de los que históricamente han intentado huir. Por esta razón, cualquier evaluación crítica debe desligarse de la capacidad personal del actor y restringirse exclusivamente a los aspectos técnicos y formales de la obra.

La calidad de la propuesta visual, la coherencia estética, la precisión en la iluminación y la ejecución técnica son responsabilidad directa del equipo directivo. Son los líderes del proyecto quienes deben responder por:

La visión conceptual y el enfoque de la dirección.

La solvencia escenográfica, luces, vestuarios, espacios sonoros, visión holística y técnica de la puesta en escena, recursos técnicos disponibles, ritmo y tempo del espectáculo, ensayos, etc.

Bajo ninguna circunstancia estos criterios técnicos deben confundirse con el valor del desempeño actoral de personas con discapacidad. Asimismo, la distinción entre un proyecto profesional o uno aficionado no depende de la condición física o cognitiva de los intérpretes, sino exclusivamente de las herramientas, recursos y rigor metodológico de quienes gestionan la producción.

En este contexto, el éxito no se cuantifica sólo y mediante la perfección estética del espectáculo, sino a través de la evolución humana. El triunfo artístico y social ocurre, por ejemplo, cuando una intérprete con severas dificultades de relación o movilidad logra ejecutar acciones esenciales en el escenario sin apoyos externos. Ese acto de autonomía, en sí mismo, trasciende cualquier crítica teatral convencional, convirtiéndose en un logro absoluto de soberanía personal y artística.

25/3/26

"MONO" Aspaviento Teatro. Manu Medina.


Mono es una comedia trágica que narra la metamorfosis de dos simios capturados en la Costa de Oro. Obligados a sobrevivir en el mundo de los hombres, los protagonistas comprenden una verdad brutal: su única salida es el adiestramiento. A través de un proceso de "humanización" cargado de ironía y patetismo, aprenden a ponerse zapatos, fumar en pipa y articular palabras, renunciando a su esencia para convertirse en "humanos de feria".

Sin embargo, esta evolución no es un camino hacia la libertad, sino hacia una nueva forma de cautiverio. Para ser aceptados como "humanos de feria", deben reprimir sus instintos, ocultar sus cicatrices y someterse a las normas invisibles de la sociedad: las modas y los convencionalismos.

A medida que la representación avanza, la frontera entre el actor y el animal se desmorona. En un clímax revelador, los protagonistas se enfrentan al vacío de su nueva identidad. Al descubrir que el mundo humano es tan cruel como artificial, deciden ejecutar un último acto de rebelión: despojarse de las máscaras y el lenguaje impuesto para intentar recuperar, aunque sea simbólicamente, la esencia de la selva que les fue arrebatada.

24/3/26

"Mono", un espectáculo de Aspaviento Teatro. Manu Medina.

Mono es un espectáculo teatral realizado por Aspaviento Teatro, una compañía con más de 25 años de experiencia.

Mono es una comedia trágica que disecciona el doloroso proceso de civilización. A través de dieciocho escenas y un epílogo, la obra sigue la metamorfosis de dos simios salvajes que, tras ser capturados en la Costa de Oro, se ven obligados a abandonar su naturaleza para sobrevivir en el mundo de los hombres.

La historia arranca en el encierro de una jaula, donde los protagonistas comprenden una verdad brutal: la única forma de obtener una "salida" es dejar de ser quienes son. Así comienza un adiestramiento forzoso —relatado con ironía y patetismo— en el que aprenden a caminar con zapatos que les lastiman, a fumar en pipa, a estrechar manos y, finalmente, a realizar el milagro agónico de articular su primera palabra humana.

Sin embargo, esta evolución no es un camino hacia la libertad, sino hacia una nueva forma de cautiverio. Para ser aceptados como "humanos de feria", deben reprimir sus instintos, ocultar sus cicatrices y someterse a las normas invisibles de la sociedad: las modas y los convencionalismos.

A medida que la representación avanza, la frontera entre el actor y el animal se desmorona. En un clímax revelador, los protagonistas se enfrentan al vacío de su nueva identidad. Al descubrir que el mundo humano es tan cruel como artificial, deciden ejecutar un último acto de rebelión: despojarse de las máscaras y el lenguaje impuesto para intentar recuperar, aunque sea simbólicamente, la esencia de la selva que les fue arrebatada.

29/6/13

UN PERRO VERDE Manu Medina


Estamos aquí para ofrecer nuestra primera obra teatral Un Perro Verde, iniciativa del grupo de teatro Luzearte, en la que llevamos trabajando semanalmente toda esta temporada.

La historia de Luzearte es tan casual como también buscada, tal como suele pasar en todas las asociaciones humanas basadas en la afinidad. Fue el profesor Manu Medina quien, con su taller de técnica teatral que se realizara en el verano de 2012 tanto en la EKO de Carabanchel como en la Asociación de vecinos de Lucero acabara formando un grupo con todos los asistentes que se comprometieran a hacer un taller de teatro permanente, idea que fue asimismo propuesta de la Asamblea Popular de Lucero. El lugar fue la citada asociación vecinal y posteriormente el Centro Cultural de la Mujer que se encuentra en el mismo barrio.

La filosofía del grupo es la autogestión de cara a que los componentes vean en el teatro una de sus fuentes de ingreso, y por ello se hace hincapié en maneras comunales de recaudación como puedan ser pasar la gorra o el precio libre. Vemos necesaria esta manera social de apoyo colectivo y libre disposición de las herramientas humanas que proporciona el valor intrínseco de lo teatral, así como del actor a un nivel personal y no como mera pieza de un engranaje. Los contenidos y las maneras, evidentemente, también son libremente elegidos con la consiguiente ruptura de un relamido o intolerante arte elitista y todas sus subsiguientes formas complacientes y carentes de creatividad y crecimiento personal del artista escénico. Este trabajo empieza desde la dirección teatral y todos los componentes son parte esencial en la evolución del grupo.

El teatro como un componente más de la vida. Esto, entre otras muchas cosas significa Luzearte: una fiel manera de encontrar el crecimiento y la propia salvación a través de lo artístico, en un proceso sin fin de cambio y crecimiento estimulado por el mismo proceso creativo; una exploración constante de la materia escénica y las razones de vivir.
Deseamos que la presente obra sea también parte de todos los espectadores, mediante una apertura a la libre interpretación de la propia vida, puesto que esta es una apuesta clara por el público al realzar la faceta humana del teatro como en lo presente venimos realizando desde un trabajo y una ilusión que materializamos aquí.

El espectáculo que vais a ver es un montaje a partir de una selección de poemas de diversos autores españoles, en que, la esencia es la transgresión emocional y verbal de unas criaturas perdidas de sí mismas. El sufrimiento, la pasión, la memoria y la locura -entre otros- son los grandes pilares de esta función. Como hilo conductor hallamos la música de grandes autores como Mozart, Vangelis, etc.
Mi trabajo como director ha sido guiar a los actores por los derroteros de las emociones límite, donde el control no tuviera potestad ni atadura alguna. Cada escena es un llanto al aire; un rugido de desesperación.

Con respecto a la puesta en escena, el movimiento cobrará una enorme resonancia. Cada gesto es una pincelada de lo que ocurre en el interior.

El vestuario, el maquillaje y la caracterización se nos revelan de una gran trascendencia, siendo cada elemento una extensión del personaje.

Una propuesta donde los actores se han sumergido en las penurias del ser humano, y donde el salvase quien pueda, está a la orden del momento.

FICHA ARTÍSTICA


Javier Cortázar   -Las soledades del muro-  -Marcos Ana-
Nuria Iñiguez   Cantar de amigo  Blas de Otero
Mila Jiménez  El rayo que no cesa 2  Miguel Hernández
Guiomar   Desnatada   Belén Reyes
Lourdes Hernández Elegía a Ramón Sijé   Miguel Hernández
Alejandro Galvis  Juicio final   Blas de Otero
Toñi Castillo    Canción del antiavionista  Miguel Hernández
Eva Fernandez  Negra sombra  Rosalía de Castro
Julio Armigos  Poema corporal   Luzearte
María Calzadilla  Ese otro ser   Teresa Aburto Uribe
Marian Megía   Dime que era verdad …   Carlos Bousoño
José M. Higes    Para quién escribo II   Vicente Aleixandre

FICHA TÉCNICA

Ayte. de dirección  Javier Cortázar y José Hijes.
Escenografía  Luzearte.
Iluminación  Centro Cultural de la Mujer.
Publicidad  AVV de Lucero.
Vestuario  Luzearte.
Dirección.  Manu Medina

ENTIDADES COLABORADORAS

AVV de lucero, Asamblea popular del barrio de Lucero, Centro   Cultural de la mujer.




30/5/12

Taller de Teatro permanente, por Manu Medina


Taller de Teatro Permanente

Domingos de 11:00 a 14:30 horas desde el 17 de Junio hasta el 15 de Julio.
Asociación de Vecinos de Lucero.
C/. Alhambra 21.
Tel. 915263122- de 09:00 a 14:00
Móvil. 606517419- de 17:00 a 20:00.

Para mas información



Objetivo generales del curso:
Desarrollar las aptitudes potenciales del individuo para la creación.
Hacer consciente al individuo de sus propias dificultades creativas.
Lograr un mayor crecimiento de la personalidad del individuo, en integración con el desarrollo de cada grupo de trabajo. Todo ello utilizando el juego y el entrenamiento como vía para el desarrollo global del individuo.

Objetivos Específicos del curso:
Aumentar la percepción teatral de la vida misma.
Aumentar la capacidad de roles.
Conseguir la espontaneidad.
Capacitar al grupo/persona para que tenga suficiente manejo teatral y pueda desarrollar una situación creativa.
Aprender a ver viendo, escuchar escuchando, tocar tocando.
Mejorar la comunicación interpersonal.
Facilitar la expresión de deseos y necesidades afectivas y creativas para desarrollar una situación .
Aprender a aprender.

Objetivos de monitor para el taller:
Mi objetivo como monitor de teatro, es llegar a conseguir lo que Doris Warshay definió en su libro Nuevos Rumbos.
“Yo quiero viajar lo más lejos posible
Quiero alcanzar la alegría que hay en mi alma
Y cambiar las limitaciones que conozco
Y sentir cómo crece mi espíritu y mi mente
Yo quiero vivir, existir, ser.
Y oír las verdades que hay dentro de mí.
Para que así
Cualquier cosa que observe en la vida,
Sea un elemento de transformación
En el mundo de la representación.

7/7/10

Lorca de Atar y con pudor, Manu Medina


































En el centenario del nacimiento de Federico García Lorca, yo me encontraba trabajando como profesor de teatro en el Ayto. de Pedro Muñoz, Ciudad Real, y para celebrar tal evento les propuse al Ayto. y a los propios alumnos hacer algo referente a este autor.
Y una de las cosas que si tenía claro es que no quería hacer nada de lo que se estaba haciendo en el panorama nacional. Y después de escuchar una y otra vez en todos los medios de comunicacion la orientación sexual de Lorca al final me determiné por hacer una recolección de todos aquellos poemas supuesta mente con tendencia homosexual.


La puesta en escena estaba ligada directamente a la escenografía, ya que yo como director quería hacer dicha representacion en escenario naturales, Ruinas, parques, carreteras, etc. y fue entonces cuando escogimos hacer todos los poemas en la plaza del pueblo y teniendo como telón de fondo la Iglesia. Colocamos andamios para hacer pasillos con andamios entre arboles y faroles, los suelos los llenamos de paja.

Mi propuesta como director para la interpretación fue en Tono Épico con matices expresionistas, dicha propuesta exigía muchísimo trabajo corporal y una buena dicción.
Las dificultades fueron innumerables y una de las principales fue adaptar las exijencias interpretativas a las dificultades de los alumnos, ya que estos no eran profesionales. Estuvimos casi todo el curso trabajando dichos textos y a nivel pedagógico me surgió un gran problema "el pudor " .

La gran dificultad, el encontronazo con la realidad ¿que hago? estos chicos están encantados con la función pero se sienten incapaces de expresar palabra alguna, la vergüenza les invade.
He aquí mi gran reto y ante todo y para solucionar este problema basé todos los ejercicios del año en la clase de expresión corporal a desbloquear y sobre todo a aprender a reírnos de nuestros propios monstruos, o lo que es mejor de nosotros mismos.

Y al final y después de mucho trabajo llegamos a estrenar, fue todo un existo.

Gracias chicos, gracias.
Manu Medina

8/6/10

Bandera Negra, Manu Medina











La presente ob
ra habla de la paradójica locura que siente un hombre cuando van a matar a su hijo, y bajo estas circunstancias el personaje recorre distintos roles emocionales hasta descubrirse a si mismo como un ser tierno y adorable En un principio Valentín aparece por la izquierda, el personaje, físicamente muy distinguido, aunque su vestuario revelan arrugas y manchas que hablan de su dejadez por lo estético, ojos enrojecidos, con profundas ojeras, y barba de varios días...

En el bolsillo izquierdo de su chaqueta asoma un fajo de hojas manuscritas, en el bolsillo derecho una botella de coñac medio vacía, cruza el escenario con paso de procesión, en su mano derecha lleva un paraguas negro.
La propuesta escenográfica fue muy practica pero muy eficiente, se utilizaron grandes dibujos del mismo personaje en forma de viñetas.
Otro de los puntos fuertes de la función fue que la música en directo, y al mismo tiempo destaco, que dicho músico solo utilizaba elementos de percusión, aunque el este estaba situado fuera de la trama, se me ocurrió como propuesta de dirección que dicho músico en algunos momentos puntuales interactuara con el personaje central.
Esta función, en un principio, y según el mismo autor Horacio Ruiz de la Fuente estaba escrita en tono de drama, pero en este caso tanto José como yo la convertimos en una tragicomedia, que dicha tragicomedia, por otra parte, se convirtió en todo un éxito.
He de recordar en estas páginas a uno de los actores con mayor talento que me haya encontrado en mi vida, y destaco de el su versatilidad interpretativa, su gran capacidad de memoria emocional, y su entrega  al proceso de trabajo, sin el todo esto no podía ser posible, GRACIAS Jose GRACIAS. Tolom, tolom, tolom, ! pero suenan las campanas ¡, y a la hora punta de la madrugada...
Manu Medina