Parece que la humanidad, queramos o no, está cambiando, la entrada al siglo XXI nos ha abierto las puertas a otras maneras de ver la creación artística, el enfoque y la mirada de las artes se ha redirigido hacia todas aquellas historias que por una u otra razón viven fuera de los limites de la sociedad. Las crecientes crisis económicas, sanitarias, las desigualdades sociales adheridas al crecimiento de naciones y pueblos, a colectividades en constante trashumancia buscando un mundo mejor, hacen que las artes también se modifiquen y se vean obligadas a transformar un pasado artístico sectorizado y hermético en un campo de posibilidades para la transformación social.
Es sabido que el arte inclusivo ha venido para quedarse, ese quince por ciento de la población en exclusión social también quiere estar presente en la construcción de una sociedad que es cada vez más humanista y más cercana a las necesidades de los pueblos y sus gentes.
Al mismo tiempo el teatro social está recobrando una gran fuerza, los espectadores ya no son simplemente fisgones de historias, ahora también quieren participar de esas y sus propias historias. El deseo profundo de ver su propia realidad nos ha llevado inevitablemente a ir más alla de las puras estéticas y teatro de laca y cartón.
También es sabido que en nuestro estado Español el progresivo crecimiento del arte inclusivo se está constatando como una realidad que es celebrada cada vez más por las instituciones.
Es por ello que desde esta página pedimos una participación socio artística que busca en toda la sociedad, y no menos en las instituciones tanto publicas como privadas el apoyo –como poco, el mismo tanto por ciento que de personas en exclusión social hay en nuestra sociedad-.
En pocas palabras, el teatro inclusivo es una práctica escénica donde personas con y sin discapacidad (o diversidad funcional) crean y actúan juntas en igualdad de condiciones .
A diferencia del teatro tradicional, no busca que los actores imiten moldes rígidos ni corregir sus diferencias, sino que utiliza la diversidad y la verdad de cada persona como una ventaja artística única . En esencia:
Parte del ser humano: Sitúa la historia, la biografía y la memoria corporal de cada intérprete en el centro de la creación .
Promueve el empoderamiento: Ayuda a desarrollar la autoestima, la creatividad y la determinación en todas las facetas de la vida .
Transforma la sociedad: Rompe estereotipos y prejuicios al demostrar que la autenticidad y la diversidad enriquecen el arte y la convivencia .
Parece que la humanidad, queramos o no, está cambiando, la entrada al siglo XXI nos ha abierto las puertas a otras maneras de ver la creación artística, el enfoque y la mirada de las artes se ha redirigido hacia todas aquellas historias que por una u otra razón viven fuera de los limites de la sociedad. Las crecientes crisis económicas, sanitarias, las desigualdades sociales adheridas al crecimiento de naciones y pueblos, a colectividades en constante trashumancia buscando un mundo mejor, hacen que las artes también se modifiquen y se vean obligadas a transformar un pasado artístico sectorizado y hermético en un campo de posibilidades para la transformación social.
Es sabido que el arte inclusivo ha venido para quedarse, ese quince por ciento de la población en exclusión social también quiere estar presente en la construcción de una sociedad que es cada vez más humanista y más cercana a las necesidades de los pueblos y sus gentes.
Al mismo tiempo el teatro social está recobrando una gran fuerza, los espectadores ya no son simplemente fisgones de historias, ahora también quieren participar de esas y sus propias historias. El deseo profundo de ver su propia realidad nos ha llevado inevitablemente a ir más alla de las puras estéticas y teatro de laca y cartón.
También es sabido que en nuestro estado Español el progresivo crecimiento del arte inclusivo se está constatando como una realidad que es celebrada cada vez más por las instituciones.
Es por ello que desde esta página pedimos una participación socio artística que busca en toda la sociedad, y no menos en las instituciones tanto publicas como privadas el apoyo –como poco, el mismo tanto por ciento que de personas en exclusión social hay en nuestra sociedad-.
En pocas palabras, el teatro inclusivo es una práctica escénica donde personas con y sin discapacidad (o diversidad funcional) crean y actúan juntas en igualdad de condiciones
A diferencia del teatro tradicional, no busca que los actores imiten moldes rígidos ni corregir sus diferencias, sino que utiliza la diversidad y la verdad de cada persona como una ventaja artística única
Parte del ser humano: Sitúa la historia, la biografía y la memoria corporal de cada intérprete en el centro de la creación
. Promueve el empoderamiento: Ayuda a desarrollar la autoestima, la creatividad y la determinación en todas las facetas de la vida
. Transforma la sociedad: Rompe estereotipos y prejuicios al demostrar que la autenticidad y la diversidad enriquecen el arte y la convivencia
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