El arte inclusivo son todas aquellas disciplinas artísticas que trabajan la inclusión en los lugares más recónditos del alma humana.

24/1/26

Está de moda ser único, menuda tonteria. por Manu Medina

Existe una contradicción fascinante y un tanto amarga en nuestra profesión: hoy en día, se dice que "ser único está de moda". Sin embargo, si la unicidad se convierte en una tendencia masiva, por definición, deja de ser única para transformarse en otro uniforme.

A menudo, nos perdemos en la búsqueda de patrones de interpretación preestablecidos. El mundo del teatro, paradójicamente, se ha vuelto un lugar de espejos repetidos. 

Aparecemos en eventos luciendo diseños que otros crearon para nosotros, que a su vez son ecos de lo que otros ya llevaron. Nos sometemos a protocolos de festivales y premios que nos dictan cómo debemos envolver nuestro cuerpo: el vestido de largo, el frac, la corbata de seda. Bajo esa tela impecable, el riesgo de convertirnos en un producto manufacturado es constante.

Esta inercia se traslada a lo más sagrado: el oficio. En los castings, parece que todos queremos ser como el actor o la actriz del momento. Se nos piden interpretaciones que no se salgan de moldes casi inamovibles, patrones definidos por un mercado que teme a lo desconocido. Falta ese atrevimiento vital para ser genuinamente diferente; para ser, en definitiva, un "producto de uno mismo".

Hoy, lamentablemente, la norma es la imitación. Nos refugiamos en la seguridad de lo que ya funcionó para otros, olvidando que la verdadera potencia del actor no reside en su capacidad de replicar, sino en su valentía para mostrar su propia rareza. Romper con estos patrones es el primer paso para desmantelar el ego social y permitir que emerja, por fin, una presencia irrepetible sobre el escenario.

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