4/6/10

Castillos en el aire

Esta obra bajo la técnica de la comedia del arte y en estilo ripioso y dividida en tres actos, cuenta la historia de una familia un tanto peculiar en un momento histórico diferente y en diferentes situaciones de tiempo y lugar, una locura constante. Contar las anécdotas de Don Rodrigo es como convertir a Don Quijote en el mismo Sancho Panza.
La propuesta escénica de dicha función fue muy laboriosa ya que tanto la escenografía como el vestuario, la Iluminación, y propuesta interpretativa exijian mucha dedicación.

El Vestuario:
Atemporal y barroco, simulando muñecos de trapo.

La Escenografía:
Recordando los cuadros de los relojes de Salvador Dalí, el suelo era en blanco y negro pero de manera que los cuadrados del suelo estaban deformados, y sólo al fondo y a la derecha del escenario una peana con elementos escenográficos que se necesitaban para el desarrollo del espectáculo.
Iluminación:
Con colores brillantes y muy luminosos, salvando en algunos momentos donde la función se hacia opaca y gris.

Propuesta Interpretativa:
Todos los personajes estaban bajo la influencia de la comedia del arte, Arlequín era el bardo Camilo; la condesa Doña Volante era Brighella; la dueña Sancha, Pagliaccio; el Conde Rodrigo, Arlequino... y así sucesivamente con todos los personajes.

Y por último he de comentar que dicha función tuvo un éxito sin precedentes en mi carrera como director, ya que Castillos en el Aire, aparte de haber sido representada en distintos teatros del territorio Nacional, tuvimos el placer de representar dicha función en Centro América y más concretamente en Panamá. Aspaviento Teatro y el elenco que yo dirigía, se había convertido en una compañía con un gran repertorio y con éxitos acumulados.

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