El arte inclusivo son todas aquellas disciplinas artísticas que trabajan la inclusión en los lugares más recónditos del alma humana.

4/6/26

Confesiones narcisistas de un director de teatro. Manu Medina

Siempre he sentido la necesidad irrefrenable de dotar de contenido teórico a la práctica escénica. Para mí, el teatro nunca ha sido un fin en sí mismo, sino una herramienta para escudriñar, para registrar el alma humana y comprender, pieza a pieza, los resortes que disparan la creación sobre las tablas. La curiosidad y una sed insaciable de conocimiento han sido, desde el primer día, el único motor de mis caminos escénicos.

En este trayecto, he visto de todo. He conocido intérpretes vacíos, figuras infladas con mucha imagen pública pero carentes de algo que ofrecer. En el extremo opuesto, he visitado almas donde el arte y la creación corren a raudales. Curiosamente, casi todas ellas habitaban cuerpos marcados por la discapacidad, vidas muchas veces atiborradas de insultos, de exclusión, de etiquetas que intentan silenciar su verdad.

Es precisamente de ese contraste, de esa observación cruda y honesta, de donde nace "Confesiones narcisistas de un director de teatro".

No es solo un libro; es el resultado de un ego, finalmente, deconstruido y consciente. Es el testimonio de un viaje que comenzó buscando respuestas fuera y terminó encontrándolas en la vulnerabilidad y la potencia de lo que llamamos "discapacidad".

Si hoy sigo vivo, si sigo creando y apostando por un teatro que sacude las estructuras, es gracias a ese viaje. A ese proceso de desnudar al director para dejar que el ser humano, con todas sus grietas y luces, tome el mando.

Bienvenidos a estas confesiones.

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