25/8/10

! Que fuerte con Shakespeare ¡

Esta mañana he recordado un parlamento escrito por Shakespeare del II acto, escena VII, del texto "Como gustéis". Uno de los personajeses, Jaques, expresa un monólogo lo que el autor pensaba del teatro y el paralelismo que dicho arte tiene con la vida misma. Me fascinsar como en 1564 ya se hablaba de los procesos de la vida y de como William Shakespeare supo plasmar en toda su obra emociones y costumbres tan profunda y arraigadas al ser humano, el artículo que a continuación leeréis habla no solo de los distintos estadios físico sino de costumbres y estados de animo..

El Mundo entero es un teatro, y todos los hombres y mujeres, simplemente comediantes. Tienen sus entradas y salidas, y un hombre a lo largo de su vida representa muchos papeles, y sus actos corresponden a siete edades.
Primero, es el niño que da vagidos y babea en brazos de su nodriza; luego es el escolar lloriquente, con su mochila y su reluciente cara de aurora que, como un caracol, se arrastra de mala gana a la escuela. Enseguida es el enamorado, suspirando como un horno, con una balada doliente compuesta a las rejas de su adorada. Después es un soldado, sometido a extraños juramentos y barbado como un leopardo, celoso de su honor, rápido y atrevido en la querella, buscando la burbuja de aire de la reputación hasta en la boca de los cañones. Más tarde es el juez, con su hermoso vientre redondeo, relleno de un buen capón, los ojos severos y la barba de corte cuidad, lleno de graves frases y de lugares comunes. La sexta edad nos la transforma en el personaje de enjuto y embaucado Pantalone, con sus anteojos sobre la nariz y su bolsa al lado...En fin, la última escena de todas, la que termina es extraña historia llena de acontecimientos, y la segunda infancia y el total olvido, sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada.

! Espléndido texto.

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