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30/12/21

GENETISTAS, AMBIENTALISTAS Y CREACIONISTAS, por Manu Medina

Durante mucho tiempo se pensó que todo lo que tenia que ver con la inteligencia, la herencia era lo más importante, pero en el siglo XXI, están cambiando las cosas, porque se sabe que la expresión genética, es decir los genes que se ponen en funcionamiento dependen del entorno y dependen en gran parte de la educación, de manera que cada vez se considera que tiene mas importancia la educación, lo cual es enormemente esperanzador, ya que este es un factor en el que la humanidad puede incidir, un niño sano tiene una capacidades absolutamente asombrosas, y los niños que nacen con alguna disfunción cada vez estamos más cerca de que puedan intentar recuperar dichas capacidades, y dentro de lo posible, aprovechando el descubrimiento de la plasticidad del cerebro que no deja de ser una gran inyección de esperanza.

                 
El mito de la omnipotencia de los genes se basa en un malentendido: que los genes funcionan según unos principios rígidos e inamovibles, cuando en la realidad su funcionamiento es bastante flexible y adaptable a nuestra situación vital.

Aún con todo a continuación quiero mostraros a grandes rasgos todos aquellos aspectos que tienen que ver con la herencia o con todo lo que tiene que ver con lo educativo o contexto.

Es aún, que hoy en día ciertos sectores de la población tienen la firme creencia que los seres humanos hemos nacido de una manera muy concreta y que por lo tanto nuestra manera de ser es inalterable. A estos se les denomina los genetistas.
Los genetistas argumentan que el individuo nace con un nivel determinado de inteligencia constante y a lo largo de toda la vida, estos lo confirman con numerosos estudios e investigaciones científicas de genética con animales, gemelos y con hijos adoptivos.

En períodos de crisis económica y social, las situaciones de marginación y pobreza suelen ser presentadas como irreversibles y como signo evidente del fracaso de las medidas educativas y asistenciales anteriores. Estas circunstancias constituyen el terreno abonado para una amplia aceptación de opiniones que sitúen en lo biológico, en lo genético o en la raza las causas de la marginación, los altos niveles de fracaso escolar, el desempleo, la delincuencia y el bajo coeficiente intelectual medio. La genética radical, en concreto, ha sido y sigue siendo la disciplina preferida para dar el barniz a planteamientos ideológicos, insolidarios y antisociales difícilmente digeribles. 

Bajo esta teoría entonces una persona con discapacidad intelectual esta predeterminada a la exclusión de por vida, y sin la oportunidad de ser y de hacer en nuestro caso, un artista.

Por el contrario están los ambientalistas, que consideran que la inteligencia puede ser modificada, pero que es necesaria una maduración de la misma, a partir de influencias familiares, estimulares y sociales. Influyen también otros factores como las motivaciones, las actitudes y las expectativas basadas en factores biológicos como la alimentación, relaciones maternos filiales, etc. en definitiva el contexto que rodea al individuo.

Frente a todos los argumentos de que los seres humanos no sólo somos aquello que hemos heredado, subsiste un hecho ambiental innegable. Es claro que, en el caso del ser humano, las diferencias en inteligencia, aptitudes y temperamento, el papel del ambiente es de vital importancia. Cada uno tendría sus dotes y peculiaridades emotivas heredadas. Pero su personalidad y su vida no estriban principalmente en ellas, sino en lo que con ellas se hace. Y esto depende de la interacción del ser humano con su ambiente. Las ideas y creencias, los conocimientos, los prejuicios y los mitos, la lengua, el arte y el trabajo, las costumbres, los hábitos, las actitudes, el sistema de valores, el contenido de las aspiraciones y proyectos, de los afectos y los odios, las posibilidades y dificultades que la sociedad y la cultura ofrecen, todo eso depende del ambiente en que se nace y vive. 
El papel que dejan al ambiente con respecto de la inteligencia nos dice que propiedad de inteligencia, proviene de la población en que se mide y de las circunstancias en que se hace, que un rasgo puede tener alta heredabilidad en una cierta población y ser al tiempo modificable por el ambiente, todo depende de la interacción entre ambiente y herencia, y que, en fin, el hombre, como queda dicho, puede intervenir en el proceso, alterando los factores en beneficio de la adaptabilidad al momento y espacio que le rodea.

Por el contrario existe otro concepto que de alguna manera se escapa a estos dos anteriores -genetistas y ambientalistas- y este es el creacionista.
Se conoce como teoría creacionista a cada una de aquellas explicaciones de tipo místico, religioso o sobrenatural que le atribuyen la creación del universo, de la Tierra y/o de la vida a una entidad superior, o sea, un dios, un conjunto de dioses o alguna otra forma de ser todopoderoso. Al conjunto de este tipo de creencias se las llama en ciertos ámbitos creacionismo.

Generalmente, quienes adhieren a este tipo de teorías rechazan cualquier otra explicación respecto al origen de la vida y del universo, incluso aquellas que cuentan actualmente con mayor sustento científico, o de las cuales hay evidencia física difícil de rebatir.

Las teorías creacionistas sostienen que alguna deidad lo creó todo (de allí el nombre de estas doctrinas), lo planificó todo y lo mantiene todo andando. Por ende es su voluntad la única verdad del universo. No existe una clasificación única de las teorías creacionistas, ya que pueden ser muy variadas entre sí.
Ante estos tres conceptos uno de ellos se me escapa a la razón, haber quien tiene el valor de decirle a una personas con esclerosis múltiple que él o ella es así porque dios lo quiso así, olvidando por completo los aspectos biológicos y los aspectos ambientales.
Dentro de la discapacidad intelectual en el trabajo del actor, dichas capacidades no dejan de ser también una gran oportunidad para generar arte, ya que el arte, la creación se nutre de algo más que de la capacidad de declamar un Shakespeare, la creación no obedece sólo a las precisiones técnicas del arte, la creación se nutre sobre todo de la misma voluntad de crear.